Tag: venida

La Venida de Jesús

Ahora mientras que Adán fue creado como una bestia, Eva estaba sin vida y sin movimiento; pero la Virgen masculina a quien le llaman Hija de la Luz y de nombre Ioel, le dio a Eva una parte de la Vida y la Luz. A continuación Eva liberó a Adán de la bestialidad, y acto seguido su Luz fue arrebatada de ella.

 

Así que ambos pidieron al Redentor, y a la Madre de la Vida y al Primer Hombre y el Espíritu de la Vida decidió enviar a ese ‘primer hijo’, uno que debería liberarlo y salvarlo, mostrarle el Conocimiento y la Justicia, y rescatarlo de los demonios. Siendo bondadoso y misericordioso, el Buen Padre envió desde el seno a Su amado Hijo adentro del corazón de la tierra y dentro de sus partes más bajas para la salvación del Alma. Ahora mientras iba el Hijo se transformó en la forma de un Hombre y apareció a los hombres como un hombre, no siendo él hombre, y los hombres pensaban que él había nacido.

 

Jesús el Radiante se acercó a Adán el Inocente, y le despertó del sueño de la muerte, para que pudiera ser rescatado del Espíritu de la Lujuria; y como un hombre justo que conoce a un hombre poseído por un demonio poderoso y lo acalla por su arte, así también era Adán cuando ese Amado lo había encontrado hundido en el sueño profundo. Así que lo despertó, se apoderó de él, y lo sacudió. Entonces Jesús habló al “niño” que era Adán, y le aclaró los Jardines y los Dioses, y el Infierno y los demonios, y la tierra y el cielo, y el Sol y la Luna. A continuación le advirtió sobre Eva, le mostró su reproche, y le prohibió tocarla; le alejó de él al Seductor, y aprisionó a la Gran Reina lejos de él. Entonces Adán se examinó a sí mismo y se dio cuenta de donde venía; y Jesús le mostró los Padres en las alturas y su propio Ser en todo, arrojado a los dientes de los leopardos y elefantes, tragado por los codiciosos y masticado por los glotones, comido por los perros – mixto y encarcelado en todo lo que es, y aprisionado en la fetidez de la Oscuridad.

 

Entonces Jesús le levantó y le hizo probar del Árbol de la Vida; y acto seguido Adán miró y lloró, con gran vehemencia levantó su voz como un león furioso, diciendo: “¡Ay, ay, del creador de mi cuerpo, y del carcelero de mi Alma, y de los Rebeldes que me han esclavizado!”.

 

– Capítulo 10 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees