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Siempre Habiendo Preferido a Él en vez de al Mundo

¡Ven, mi Salvador Jesús! ¡No me abandones, ayuda incluso a mí! ¡He dependido de ti, pacificador victorioso del miedo de la muerte a través de la Cruz! ¡Jesús, eres tú a quien he amado! Véase, la armadura de la gloria de tu Mandamiento con la cual te vestiste, me la he puesto en mis miembros; ¡He luchado contra mis enemigos! He sometido a la juventud, ejecutando tu virtud, Oh Cristo; He abandonado la contaminación de las relaciones sexuales ilícitias*, he puesto sobre mí esta pureza que tu deseas; la serpiente asesina, enemiga de la virginidad, no he escuchado a sus leyes y sus palabras mentirosas. Ni siquiera he probado el placer de lo amargo dulce, ni me he metido con las relaciones sexuales ilícitas de la carne, porque es una cosa que perece, ni he dejado que el fuego de comer y beber domine sobre mí.

 

¡Muéstrame tu rostro, Oh santo e inmaculado Resplandor, mi Médico afable verdadero! ¡Yo soy tu oveja, tú eres mi buen Pastor! Tu me seguiste y me salvaste de los lobos destructivos; ¡yo escuché a tus palabras y anduve en tus leyes, me convertí en un extraño en el mundo por causa de tu Nombre, Dios mío! Sin embargo, tu no me dejaste en la miseria, porque me dieron comida y bebida a causa de tu Nombre.

 

He tocado el mundo y conozco que no hay un trozo de vida en él. He viajado por todo el mundo y fui testigo de todas las cosas que están en él, y he visto que todos los hombres corren en vano, porque han olvidado al Dios que vino y se entregó a la muerte por ellos. Los extranjeros con los que me mezclaba, no me conocían; sabían mi dulzura y deseaban que me quede con ellos; ¡yo era vida para ellos, pero eran una muerte para mí! ¡Yo les toleré, y ellos me vistieron como una prenda de vestir sobre sí mismos!

 

Señor mío, cuando vi estas cosas tomé tu Esperanza y me fortalecí a mí mismo sobre ella, no rechazé al yugo que me impusiste, he cumplido tus buenos Preceptos que tú me diste , mi Salvador; ¡yo no dejé que mis enemigos apagaran tus Lámparas de Luz! He despreciado al mundo para dar vida a mi Alma, he abandonado las cosas de la carne y he sido feliz con las del Espíritu. He conocido a la “Cruz de la Luz ‘que da vida al universo, he creído en ella que es mi querida Alma que nutre a todos, ante lo cual los ciegos se sienten ofendidos porque son ignorantes de ella.

 

Desde que encontré a mi Salvador he andado en sus pasos; nunca en lo más mínimo me quedé atrás, con el fin de recibir esta Guirnalda; los árboles felices que florecen y están llenos de frutas te los he dado, mi labrador: a saber, la Oración, el Ayuno, las Limosnas, el Amor a tus hijos. Mi ‘Hombre Interior’ es como tú en su forma, mi ‘Hombre Exterior’ recibe la gracia a través de la Palabra. ¡Siempre he practicado tu Sabiduría santa, que ha abierto los ojos de mi Alma a la luz de la Gloria y me ha permitido ver las cosas escondidas y reveladas, las del Abismo, y las de la Altura!

 

¡Oh Mente de la Luz, el Sol de mi corazón que da a mi Alma las cosas de la Luz, tú eres mi testigo de que no tengo consuelo salvo en ti! ¡He escuchado todas las voces, pero no hay otra voz salvo la tuya que me haya gustado, porque tú eres al único a quien he amado desde el principio hasta el final! Desde mi infancia es a ti a quien he dado gracias; lo he dejado todo – no sé el día cuando desaparecieron. ¡He dejado atrás mi belleza por el bien de tu Nombre, me he mantenido firme en tu Nombre, Oh Unigénito! He aceptado tu dulce yugo en la pureza, he aguantado tu yugo, he unido mis miembros a tu Cruz; ¡me he hecho puro para ti de acuerdo con mi poder, Oh Rey de los Santos! ¡Es a ti a quien he dado mi Alma, porque tú eres la Alegría escondida de tus hijos!

 

– Capítulo 71 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 

*Nota: En todos los escritos Maniqueos donde se hable de las relaciones sexuales de manera negativa, se refiere a la conducta ilícita, inmoral, perversa o adictiva en relación al sexo, y no a toda la actividad sexual. Las enseñanzas Maniqueas dicen que el sexo es una parte natural de la vida, tanto para la procreación como para la expresión saludable del amor entre los esposos, si no, no habría habido comunidades Maniqueas (habiéndose extinguido debido a no tener hijos).