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El Infinito Eterno

¡Vamos a reunirnos, hermanos míos, y a comprender quien es Dios, el Oculto que se revela, el Silencioso que también habla! ¿Ahora quien, hermanos míos, es digno de toda gloria? ¡Es el Padre de la Grandeza quien es digno de toda gloria, el Rey, el Dios de la Verdad, el Exaltado de la Estatura, Él del Abismo sin fondo, Él de las coronas que no se caen, Él de las guirnaldas imperecederas!

 

¡Oh Reposo del ‘Todo’, te damos  a Ti la gloria – el Padre de la Grandeza, el Rey Glorioso, el Sol en Sus Eones, el poderoso usuario de la  Corona, el Padre de toda nuestra Raza, el Dios de todos los Dioses, el Árbol Bueno que no ha dado ningún mal fruto, el Padre cuyos hijos son muchos, el Vigilante que guarda Su torre, el Pastor que no duerme, el Timonel que no bebe, el Rey y Dios de la Verdad, Él de la corona que no se desvanece!

 

Oh Señor, Tú eres el primer Alif, y Ta el último se ha unido en Ti, y así Tu voluntad benéfica se ha cumplido. Todos los Dioses y los Gobernantes, las Deidades de la Luz y los Justos alaban con muchos ‘¡Santo!’. ¡Santo, santo, santo, a tu Soberanía cantada! ¡Santo, santo, santo, a Ti, Padre! ¡Santo, santo, santo a Tu Nombre elegido! ¡Santo, santo, santo, a Ti, Padre, santo, santo, santo!

 

¡Tú eres, Tú eres, Tú eres! ¡Sus años no cesarán!

 

¡Santo, santo, santo es a Ti, Oh Amén, Rey de los Eones!

 

¡Amén, Naves agradables que nos aterrizarán en nuestro Refugio!

 

¡Amén, Rocío dulce que da sabor dulce a todos los frutos!

 

¡Amén, este Sol que nunca se pone, el Señor de todos los lugares del Amanecer!

 

¡Amén, en la Luna que llena la medida que sin embargo nunca se desvanece!

 

¡Amén, el Día Perfecto en el que no hay nada de la noche!

 

¡Amén, el Rey coronado que permanece en su Reino!

 

¡Amén, este Dios santo que está adornado por Sus Eones!

 

¡Amén, esta Luz sublime que brilla en Sus seres queridos!

 

¡Amén, este gran Poder que da fuerza a los elementos!

 

¡Amén, la verdadera Sabiduría que da la enseñanza a las Almas!

 

¡Amén, este Espíritu Santo que también da vida a los Espíritus!

 

¡Amén, este Hijo amado que se ha entregado a la muerte por nosotros!

 

¡Amén, el Padre suave que nos envuelve con Su Amor!

 

¡Amén, esta Madre amable que da su Leche para nosotros!

 

¡El Padre, Hijo y Espíritu Santo – ésta es la Iglesia Perfecta!

 

¡Vamos a responder al Amén!

 

Cuando pronucio el «Amén», las puertas de los cielos se abren;

 

¡O salmista del Cielo, Amén, a los que hacen música!

 

– Capítulo 93 del Evangelio del Profeta Mani, Duncan Greenlees Edition