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Plegaria de las Emanaciones

Plegaria de las Emanaciones

1. Antes de Recitar la Plegaria de las Emanaciones: De pie, de cara al Sol durante el día y de cara a la Luna de noche, lavar las manos, los brazos y la cara con agua corriente, usando un recipiente dedicado sólo para este propósito. Las oraciones pueden ser recitadas tanto al aire libre como dentro de un edificio/casa.

2. Postrado, uno dice: Alabado seas, Oh bendito de la Luz, Mani nuestro Guía Reconfortante; desde la Raíz de la Luz y la Rama de la Vida, eres como un árbol poderoso que trae la curación.

3. De pie, uno dice: Oh bendito de la Luz, Mani nuestro Guía Reconfortante; desde la Raíz de la Luz y la Rama de la Vida, eres como un árbol poderoso que trae la curación.

4. Inclinándose, uno dice: Señor del Cielo, me inclino hacia abajo y te alabo con un corazón puro, Oh Dios Grande, el Padre de la Luz y la Causa de su existencia.

5. Alabado seas, y también toda Tu Grandeza, y Tu Reino de Luz, y los Benditos Mensajeros, a quienes Tú has convocado.

6. Alabados sean Tus ejércitos y Tus piadosos y Tu Palabra y Tu Grandeza y la paz que Tú das. Amin.

7. De pie y recto, uno dice: Alabado seas porque Tú eres el Dios que eres toda la verdad y la vida y la santidad. Amin.

8. Esta es la Plegaria de las Emanaciones, también conocida como la Oración de las Corrientes, que es rezada tanto por los Oyentes como por los Elegidos, pero es un deber para los Oyentes.

9. (Recitar en voz baja) Bendito es aquél que rece con esta oración a menudo, a diario, o para los Oyentes por lo menos en el tercer día (Martes), con un corazón puro y discurso sincero, rogando por el perdón de los pecados cometidos.

10. (Recitar en voz normal con las manos levantadas, las palmas encarando al cielo del Este) Adoro y glorifico a Abba d’Rabbuta (el Padre de la Grandeza) de la Luz con pensamiento puro. Con palabra inocente Tú eres glorificado y honrado: Tú y Tu majestad y Tus eones completamente benditos. Porque Tú en la gloria has perfeccionado su fundación. Tu Poder y Gloria y Tu Luz y Palabra y Tu Majestad y los eones de afirmación y Todo tu consejo son glorificados. Porque Tú eres Il’Ya, la Fundación de cada gracia y vida y verdad.

11. (Con las manos entrelazadas ante el pecho) Honro y glorifico a todos los seres divinos, a todos los ángeles, a todos los esplendores, a todas las luminarias, a todos los poderes: Aquellos que son del Gran y Glorioso Padre, aquellos que subsisten en Su Santidad, y en Su Luz son nutridos, purificados de toda oscuridad y malicia y maldad.

12. Honro y glorifico a los grandes poderes, a los ángeles iluminados: Aquellos que avanzaron por su propia sabiduría y sometieron a la oscuridad y a sus poderes despiadados, los cuales estuvieron preparados para luchar contra el soberano de todo; éstos son aquellos que crearon los cielos y la tierra y ataron en ellos a toda la sustancia del desprecio.

13. (Con las manos levantadas y las palmas encarando al cielo del Este) Adoro y glorifico al Hijo de la Grandeza, la Mente Luminosa, Melekh Makhayana (Rey y Salvador): el que vino de los eones exteriores a la creación superior, y de aquélla a esta creación inferior; y habiendo anunciado incomparablemente Su sabiduría y los misterios inefables a la gente sobre la tierra, y habiendo mostrado al universo entero el Camino de la Verdad, y habiendo enseñado en todas las lenguas, y habiendo distinguido la Verdad de la mentira y la Luz de la oscuridad y el Bien del mal y a los Justos de los malvados. De Ti, Oh Makhayana (Salvador), toda gracia ha sido conocida por el universo, y la vida junto con la Verdad ha sido interpretada a todas las tribus en todas las lenguas. Él Mismo se convirtió, para las almas vivientes, en el Redentor de la obligación de las ataduras hostiles.

14. (Con las manos levantadas, las palmas encarando al cielo del Este, con la cara mirando al suelo) Adoro y glorifico a Ilaha Khaya (el Dios Viviente), virtuoso y verdadero: el que con Su propio Poder levantó todas las cosas, la disposición cósmica superior y la inferior.

15. (Con las manos levantadas, las palmas encarando al cielo del Este) Honro y glorifico a las grandes luminarias, tanto al Sol como a la Luna, y a los poderes virtuosos que hay en ellas: Las cuales por la sabiduría vencen a los enemigos e iluminan toda la disposición cósmica, y del todo observan y juzgan a los mundos y del todo conducen a las almas virtuosas al gran eón de Luz.

16. Honro y glorifico a las Cinco Grandes Luces: a través de las cuales todo el universo empezó a existir y a través de las cuales los cielos y la tierra y a través de las cuales por participación la potencia y la belleza y el alma y la vida están presentes en todo. Y sin éstas el universo no podría existir.

17. Honro y glorifico a todos los seres divinos, a todos los ángeles, los vivientes y puros: quienes sostienen toda esta creación con el permiso de la Gran y Virtuosa Luz, quien gobierna a todos aquellos que ahora están cantando estos himnos.

18. (Gira la cara al Oeste) Honro y glorifico a todos los ángeles iluminados: quienes dominan la totalidad del universo y someten a todos los demonios y a todo mal, protegiendo la justicia y defendiéndola de los demonios malvados y haciendo crecer el bien en ella.

19. (Gira la cara al Norte) Honro y glorifico a todos los justos: aquellos que escapan de todo mal, aquellos que tanto han existido antes, existen ahora, están llegando a existir y están listos para llegar a existir porque ellos han reconocido la Verdad y toda excelencia; a los castos y a los constantes para que todos aquellos a los que he honrado y glorificado e invocado puedan asistirme y bendecirme con favor y puedan liberarme de toda atadura, restricción y opresión y darme acceso al gran eón de Luz, al que todos los sabios y rectos en juicio esperan entrar, donde la paz y los más puros de los buenos gobiernan, donde no hay percepción del mal sino que están presentes la ambrosía y la vida eterna, donde todos los habitantes están sin ninguna necesidad y no experimentan ni muerte ni corrupción.

20. (Arrodillarse, con las manos entrelazadas, encarando al Este) Abba d’Rabbuta, me arrepiento ahora, rezando para ser liberado del pecado.

21. (Con las manos sobre la cara, cubriéndose los ojos) Abba d’Rabbuta, perdona mis pecados y elimina mi culpa. Amin

22. (En voz baja) Amin, Amin.

{La Plegaria de las Emanaciones, también conocida como la “Oración de las Corrientes,”editada y traducida de un manuscrito del siglo cuarto C.E. por Jenkins, adaptado por Iain Gardner y Samuel N.C. Lieu (Derechos de Autor), Cambridge University Press; esta edición ha sido adaptada y basada en la tercera revisión por M.S., siendo la cuarta revisión para la segunda edición del Libro Sagrado de la Luz.}