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Carta Apostólica: Acerca del Cultivo de las Doce Virtudes

Mis hermanos/as, hijos/as de la Religión Venerable, los que andan por el Camino de la Verdad en la Religión de la Luz, Oh cómo deseo que cada uno de vosotros practique diariamente las Doce Virtudes y las diversas cualidades de carácter asociadas con cada una de estas Virtudes.

Cuando te das cuenta del origen de tu Ser Verdadero, sabes que eres una hija o un hijo del Rey de la Verdad y tienes habilidad, nobleza divina, dignidad bendita y la propia virtud. Esto, mis queridos/as hijos/as, es la primera virtud: la Gran Realeza.

Cuando practicas el balance, buscas y te aferras a la iluminación y al entendimiento, cuando se te pueden enseñar temas de naturaleza divina, esto, mis queridos/as hijos/as, es la segunda virtud: la Sabiduría.

Cuando practicas el autocontrol y haces un esfuerzo concertado por separarte a ti mismo del materialismo y de los malos deseos, esto, mis queridos/as hijos/as, es la tercera virtud: la Victoria.

Sentid alegría, Oh hijos/as de la Luz, practicad la persuasión divina y la reconciliación con vuestros hermanos y hermanas y el mundo. Esto, mis queridos/as hijos/as, es la cuarta virtud: la Alegría.

Cuando practicas la modestia, tienes un corazón humilde y tienes celo religioso, esto, mis hijos/as amados/as, es la quinta virtud: la Pureza.

Queridos/as hijos/as, cuando vuestras palabras son verdaderas, cuando vuestras creencias son puras, cuando practicáis la rectitud moral, cuando camináis con diligencia por el sendero de la religión verdadera, esto, Oh hijos/as de la Luz, es la sexta virtud: la Verdad.

Cuando eres capaz de disipar todas las dudas, practicas el camino habilidoso y tienes fe infalible en las verdades reveladas por el Gran Padre y por Su Mensajero, esto, mis queridos/as hijos/as, es la séptima virtud: la Fe.

Manteniendo la calma en todas las situaciones, tolerando las ofensas cometidas contra ti, y no siendo rápido con la ira, esto, mis queridos/as hijos/as, es la octava virtud: la Paciencia.

Cuando practicas la integridad, la honestidad y el celo mientras caminas de la mano derecha del Santo Mensajero de la Luz, te das cuenta de la novena virtud: la Sinceridad.

Las buenas acciones, la generosidad, el amor y la amabilidad en todas las cosas es un signo de la décima virtud, mis queridos/as hijos/as: la Virtud.

Cuando se practica la uniformidad de corazón e imparcialidad hacia todos los seres vivos, esto, mis queridos/as hijos/as, es la undécima virtud: la Justicia.

Cuando tu mente está unida a la del Mensajero Divino, tienes luz que emana del alma, cuando estás unido con la Enseñanza del Mensajero y con la comunidad bienaventurada de los creyentes, esto, mis queridos/as hijos/as, es la duodécima virtud: la Luz.

Cualidades adicionales asociadas con estas Doce Virtudes, mis queridos/as hijos/as, es ser capaz de ser educado, poder educar a los demás, ser útil al Señor, ser útiles a Su comunidad y a los que buscan la verdad, tener la capacidad para utilizar la sabiduría divina con el fin de enseñar el camino de la verdad a los demás, tener la sabiduría para meditar sobre y darse cuenta de lo que verdaderamente es fenómeno, ser amable, altruista, generoso, cordial, amistoso y tratar sin prejuicios a todas las almas, ser tranquilo y pacífico, no molestarse por fenómeno, ser armonioso, imparcial, sin discriminar, sin prejuicios, y no ser duro con los demás por sus prácticas o errores.

La práctica de estas doce virtudes con estas cualidades adicionales, hijos/jas míos/as, os llevará a la perfección y seréis liberados. En ese momento podéis dejar vuestra cáscara, el cuerpo material, sin tener que pensar nunca más sobre el mundo oscuro que os tenía cautivos.

Cuando hayáis perfeccionado estas virtudes, estaréis listos para encontraros con el Maestro Bendito en la otra orilla.

20 de octubre 2013

(Nota del editor: Para más información sobre las Doce Virtudes, véase el Capítulo 6 del Evangelio de Mar Mani y el Capítulo 31 de los Salmos Maniqueos)

El Juicio Universal

Y entonces el Dios del Reino de la Sabiduría enviará Enviados a Oriente y Occidente; irán y recogerán a la humanidad – el Consolador y también los Oyentes; mientras que los malhechores, con aquellos de la misma malicia, llegarán ante el Señor de la Sabiduría. Además los demonios entrarán en su presencia, rendirán homenaje y llevarán a cabo sus órdenes. Ellos se apresurarán y hablarán así: “¡Somos imitadores de nuestros Dioses, y todos creen en esta doctrina que enseñamos a la humanidad, pero ellos seguirán en el amor de hacer el mal!” Además, los Elegidos que no pueden creer en la Religión, él también se venderá a si mismo a ellos. En ese momento, cuando las cosas en el mundo sean así, los Justos y los Pretendientes por igual serán procesados en la tierra y en el cielo.

 

Entonces los Justos dirán: «¡Oh Nuestro Señor, si tenemos algo oculto lo diremos ahora en tu presencia!” Para ellos el Dios del Reino de la Sabiduría les hará esta respuesta, “¡Miradme a mí y sed felices, mis hermanos y mis miembros! Porque tenía hambre y sed y distes comida y bebida, me había vuelto desnudo y fue vestido por ti, estaba atado y fui liberado por ti, y me convertí en un extraño y en un sin techo, pero fui tomado por ti dentro de la casa.” De tal manera ellos, los Justos y los Ayudantes se prostrarán y luego hablarán así: “Oh Señor, tú eres un Dios Inmortal al que ni la Codicia ni el deseo te pueden vencer, que se hace ni hambriento ni sediento, y el sufrimiento nunca llega sobre ti. ¿Cuándo fue que hicimos este servicio? “Entonces el Señor les dirá, “Todo lo que habeis hecho me lo habeis hecho a mi; ¡a vosotros os daré los frutos del Paraíso!” Él les dará una gran alegría. Aquellos a quienes él ha llamado al Reino de la Luz, su Justo y sus Vírgenes, él los ha hecho como los Ángeles.

 

Las ‘Cabras’ que están a su mano izquierda verán la Esperanza que él ha dado a los de su derecha; su corazón se alegrará por un momento, mientras que ellos piensan que la victoria de la ‘Oveja’ les llegará a ellos también. Luego se volverá a los que están a la izquierda, y les hablará y les dirá: “¡Apartaos de mí, malditos! ¡Id al Fuego hecho para el Enemigo y sus Poderes, porque yo he padecido hambre y sed, pero nunca ninguno de vosotros me ha ayudado!” A continuación él pondrá a Ángeles a cargo de los pecadores y ellos se los llevarán para mantenerlos y los tirarán al infierno. En cuanto a la “Muerte” el Enemigo, él entrará en la cadena en el calabozo de las almas de los que niegan y blasfeman, los que han amado la Oscuridad, y habrá noche oscura sobre ellos.

 

– El Capítulo 86 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


La Justicia Perfecta Prevalecerá

El gran Juez que está sentado en el Aire juzgando a todos los hombres, su tienda se encuentra en el Aire bajo la Gran Rueda de la Estrella – no hay parcialidad en su ley, no hay desviación en su justicia. Él sabe cómo perdonar a quien ha pecado y se ha arrepentido, pero él no tiene trato con alguien que puede llegar a sus pies e le implore; él no perdona al que es de dos mentes.

 

¡Nadie será capaz de esconderse de él cuando busca los actos que cada uno ha hecho y los paga de vuelta de acuerdo con sus méritos, de tal manera el que tiene algo bueno que ponga su confianza en sus obras! No nos descuidemos a nosotros mismos y nos mantengamos en nuestro propio lamento.

 

– Capítulo 84 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


El Alma es Justa Ahora

Justa es un Alma santa que ha tomado al Espíritu Santo para sí misma, justa es la Paloma que ha encontrado un grupo de santos; ¡es Jesús el que vuela en el corazón de su fiel! Mira, los Dioses se regocijan en él, porque él se ha convertido en uno como ellos; es el Alma que está a salvo de manchas que puede proceder a la presencia de Dios.

 

Me retiré muy lejos del mundo, dejé a mis padres, me volví hacia el Señor, el cuál es más grande que el cielo y la tierra. Yo no hice la voluntad del cuerpo, por lo que he encontrado la Tierra de la Luz, me dirigí a la Ciudad de los Dioses, me comuniqué con los Justos, mientras yo estaba en el cuerpo. Porque me retiré de las aguas amargas, llegué a puerto incluso antes de que el mar se convirtiese en tormenta, me quité a la prenda de vestir vanidosa de la carne, siendo seguro y puro; hice que los pies limpios de mi Alma la pisotearan con confianza; ¡yo me alinée con los Dioses quienes están vestidos con el Cristo, porque soy un Dios y siervo de Dios!

 

— Capítulo 66 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees