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Sed Fuertes Incluso Cuando se Vaya el Maestro

Esta es una traducción de un artículo escrito originalmente en Inglés aquí por Akhi Netaji Lokmanya.

Cada vez que una Manifestación Divina o Siervo Celestial o Profeta aparece en la Tierra, ya sea para establecer un pacto con la humanidad, o para restaurar un pacto con la humanidad, siempre hay los que corren a los brazos de aquel Mensajero o Siervo Celestial, jurando lealtad y obediencia eterna. Por desgracia, no todo creyente que disfruta de la Luz de una Manifestación Divina, Ser Celestial o Profeta permanece firme en ese compromiso el momento en que ese personaje Divino se va.

¿Es eso de que “mientras que el gato no está, los ratones bailan”? ¿O simplemente falta de madurez espiritual?

Cuando Moisés lideró a los Hebreos fuera de Egipto y al Monte Sinaí, los que vieron milagros a gran escala en presencia de Moisés empezaron a flaquear el momento que ascendió al Monte Sinaí. Pensad en lo perdido que tienes que estar para abandonar ser dirigido por un Siervo del Dios Único, para formar un ídolo hecho de objetos de oro, sólo para tener algo que adorar…para tener un dios hecho en la imagen de uno mismo. Como podéis recordar eso no acabó muy bien para las personas que optaron por adorar al becerro de oro.

En la época de Jesús, los apóstoles mismos se sintieron tristes y abandonados en el momento en que Jesús fue crucificado y puesto en el Sepulcro. La conmoción y la incredulidad de sus seguidores de que Él había resucitado y estaba otra vez entre ellos, aunque comprensible, también significa que, al menos hasta cierto punto, los mismos apóstoles dudaron del Mensaje que Cristo les había dado, no porque el Mensaje era defectuoso, sino porque ahora que el Mesías estaba ausente, se sentían perdidos. Su reaparición no habría sido tan impactante si hubieran tomado sus palabras con total seriedad. Esto volvió a suceder cuando Cristo subió a los cielos. Los apóstoles se desalentaron y Dios les envió el Espíritu de Santidad.

Incluso los más fieles seguidores pueden desanimarse de vez en cuando. A veces, la bendición de estar en la proximidad de siervos celestiales de Dios puede ser tan embriagadora que esas mismas personas, una vez que el embriagante ya no está disponible para ellos, se alejan del Mensaje de la Luz en busca de otra interacción visible en algún lugar del mundo que les captura a sus ojos o a su imaginación.

Por supuesto la gente quiere estar en la presencia de un Mensajero Divino, un Santo Profeta, un Eón, etc. Nadie en su sano juicio que tenga esta bendición va a querer renunciar a esto. Pero las circunstancias sobre la Tierra no nos permiten este lujo. Ciertos eventos han sido profetizados y todo lo que ha sido profetizado ocurrirá con el paso de tiempo. Sabemos que las influencias celestiales que ayudan a la humanidad se están yendo. No para castigar a la humanidad, sino para que aquellos que verdaderamente tienen fe suban a la superficie y los que sólo tienen la fe de una luz de nevera (la luz sólo se enciende cuando la puerta está abierta), vuelvan a los caminos del mundo una vez más.

La gente ha adoptado inicialmente las enseñanzas de Enoc, Akenatón, Krishna, Zoroastro, Rishabha, Mahavira, Sakiamuni, Jesús sólo para abandonarlas o alterarlas y también han abandonado o corrompido las enseñanzas de Mani. Mitraya Tarendra, la anterior Manifestación en la tierra, restauró el antiguo pacto de los Maniqueos y Su Presencia Divina Mir Izgadda nos ha traído de vuelta al corazón del Mensaje de la Luz. La pregunta es: “¿Nos mantenemos fieles a nuestro pacto, al Mensaje de la Luz, cuando cada instancia de apoyo Celestial ya no está presente entre nosotros?” ¿Hemos sido cambiados por el Mensaje o nos hemos convertido en un ejemplo más de los falsos amigos de los Mensajeros Divinos, Eones y Profetas, que se deleitan en su presencia y luego descartan las enseñanzas en el momento que ya no están entre nosotros?

¡Sólo pensadlo! Hemos tenido Manifestaciones Divinas del Señor Mitra, la reencarnación del Santo Profeta y Apóstol Mani, los Eones y los Hijos de Mir Tarendra (la reencarnación de los hijos/hijas biológicos de anteriores Manifestaciones Divinas en la Tierra), entre nosotros, enseñándonos, guiándonos en estos días. ¡Hemos sido tan bienaventurados! Pero os pido que os detengáis y consideréis lo que nos ha sido enseñado. Vendrá un tiempo, y sabemos esto gracias a profecías recientes, donde los acontecimientos sobre la tierra van a cambiar, y nos quedaremos a nuestra suerte. Se nos han dado las herramientas, la estructura, los medios para cumplir nuestros pactos con Il’Ya.

Podemos valernos por nosotros mismos y cumplir con nuestras obligaciones hacia Dios y el Tercer Mensajero. Sólo tenemos que ser lo suficientemente fuertes para creer en las promesas de los Mensajeros Divinos y siervos celestiales de la Manifestación Divina.

Debemos ser lo suficientemente fuertes para creer en el Mensaje de la Luz y compartirlo con los demás. Debemos ser lo suficientemente fuertes como para sostener la Religión de la Luz como un faro de salvación a todas las almas que claman a Dios en esta era final sobre el planeta Tierra.

Es fácil sentirse solo o incierto y es muy fácil perder tu camino cuando sientes que no hay nadie a tu lado para levantarte cuando te caes. ¡Comprendo esto, de verdad, lo hago! Pero les invito a abrir vuestros ojos y abrir vuestras mentes a todo lo que se ha estado desarrollando ante nosotros en estos últimos años en la Religión de la Luz. Les pido que vean la consistencia inherente de todo lo que ha sido revelado, que entiendan que hemos estado en una etapa de preparación para los eventos venideros, y que en esta era final, seremos llamados a ser los faros de luz para los demás porque esos siervos celestiales queridos habrán sido llamados de regreso a Casa una vez más, para seguir trabajando en otros reinos. Nosotros también debemos estar dispuestos a hacer nuestra parte. ¿Cómo hacemos esto? Tomando todo lo que ha sido revelado en serio. Si tenemos la Enseñanza Pura, apreciémosla, memoricémosla y vivamos de acuerdo con ella.

No os canséis ni os volváis fríos porque no tenéis a una Manifestación Divina en vuestra presencia o a un Santo Profeta o a Eones, etc. Ellos no dejan de existir porque no los veis o por que no sois capaces de comunicaros directamente con ellos. Imaginaos que tenéis a seres queridos que van a viajar a un país lejano, y para hacer esta analogía, no hay internet ni servicio de teléfono móvil. ¿Disminuiría vuestro amor y lealtad a medida que el barco navega fuera de vista? ¿O permaneceríais firmes en vuestra lealtad, pensando en el día en el que os volveréis a reunir?

Todos tenemos el potencial de ser lo suficientemente fuertes como para vivir el Mensaje de la Luz, valernos por nosotros mismos, después de que la Guía Divina dada por Dios ya no está presente entre nosotros para cogernos cuando caemos. Es en ese momento, somos nosotros, los fieles que aún están en este mundo, los que pueden y deben estar allí el uno con el otro cuando perdemos el ánimo y estamos en peligro de dejar el Camino. Somos nosotros los que debemos estar dispuestos a tender la mano a todos los que claman por la Luz Divina de Dios en esta era. Recordad: para los que están clamando a gritos a Dios, fuera de la Religión de la Luz, no habrá nadie más en el mundo que sirva a Dios para ayudarles.

Mis hermanos y hermanas, sean fuertes, incluso cuando el Maestro y Sus Siervos Celestiales se hayan ido. En verdad, ellos nunca se van. Sólo estarán sirviendo en otra parte de la Creación de Dios, una creación que todos vamos a experimentar muy pronto.

Santa Paz,

Netaji Lokmanya