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La Doncella de la Luz

El Espíritu Vivo hizo las ruedas – el Viento, el Agua y el Fuego; y descendió  y las formó por debajo cerca del Soporte. Luego el Rey de la Gloria evocó y elevó por encima de ellos una cubierta, para que puedan ascender sobre estos Gobernantes confinados en las tierras y ser de utilidad a los cinco Dioses Brillantes, para que no sean quemados por el veneno de los Gobernantes.

 

Ahora cuando el Enviado se acercó a estas Naves, ordenó que los Tres Siervos de Manbed que hagan que las Naves se muevan; le invitó al Gran Constructor a construir la Nueva Tierra, y subir las Tres Ruedas. Ahora cuando las Naves se levantaron y llegaron al centro del cielo, cuando el Enviado mostró sus formas masculina y femenina y fue visto por los Gobernantes, los Hijos de las Tinieblas, masculino y feminino, que estaban en el firmamento. Una cierta Virgen, hermosa, adornada y muy atractiva, se apareció a los hombres como una mujer hermosa, y a las mujeres como un joven guapo y atractivo, y en el Sol se vió una Imagen un poco en semejanza del Hombre. Ahora, a la vista del Enviado, que era precioso en sus formas, todos los Gobernantes se llenaron de deseo por él – los machos por la forma de la mujer y las hembras por la forma masculina. En su deseo comenzaron a emitir esa Luz que se habían tragado de los cinco Dioses Brillantes.

 

Entonces aquel Pecado que, como el pelo en la masa, fue encerrado en ellos se mezcló con la Luz que salió de los Gobernantes. Entonces el Enviado ocultó sus formas; separó la Luz de los cinco Dioses Brillantes del Pecado que estaba con ellos, y cayó sobre los Gobernantes de los cuales había caido; pero al igual que un hombre asqueado con su propio vómito ellos no la aceptaron.

 

Luego cayó sobre la tierra, la mitad de ella en lo Húmedo y la otra mitad en lo Seco; y ahora lo que cayó en lo Seco se levantó en cinco Árboles – de eso crecen plantas, árboles y cereales, mientras que eso en lo Húmedo se convirtió en un monstruo horrible semejante al Rey de la Oscuridad. El Diamante de la Luz fue enviado contra ella; luchó con ella, la derrotó, la volvió sobre su espalda, le pegó en su corazón con una Lanza, arrojó su Escudo sobre su boca, y colocó uno de sus pies sobre sus muslos y el otro en su pecho.

 

– Capítulo 8 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees