Lecturas del Libro Sagrado para el Martes, 12 de Agosto, 2014

Día de los Diez Mandamientos

Oración antes de Abrir el Libro Sagrado de Luz

Padre de la Grandeza, Il’Ya, Dios Santísimo de la Luz,

Que tu Gran Nombre sea alabado y honrado en toda la tierra.

Dios de la Luz, Il‘ Ya, Oh Gran Padre más allá del tiempo y de la creación,

Te doy gracias por este tiempo y por la oportunidad de aprender el Camino de la Luz.

Señor de los Cielos, abre mi corazón para recibir estas enseñanzas sagradas.

Señor de los Cielos, aclara mi mente para discernir estas palabras sagradas.

Señor de los Cielos, limpia mis manos para tocar estas joyas preciosas.

Señor de los Cielos, purifica mi voz para decir estas verdades sagradas. Amin.”

Primera Lectura: Mitnaranuta d’Mir Izgadda Capítulo 40

Su Presencia Divina y Su Manifestación

1. No he venido a enseñaros acerca de los placeres; vine debido a mi amor y compasión por todos los seres.

2. Si estáis unidos a mi, tendréis una tranquilidad perfecta y vuestras acciones serán perfectas.

3. Si queréis hablar conmigo, sólo empezad a hablar – escucho cada palabra que queráis decirme.

4. Pero nunca olvidéis que hablar con el Padre de la Grandeza en el Cielo es de mayor importancia – Él también escucha y responde a vuestras oraciones.

5. El Tercer Mensajero nunca abandonará a los que Él considera Sus amigos.

6. Todo el que deja de depender de su propia percepción de su virtud y me sigue recibirá de mi paz y liberación verdadera.

7. Cualquier persona que desee hablar con el Tercer Mensajero puede hacerlo al igual que lo hacen todos los Maniqueos: habla, medita y reza. Realmente es una cuestión simple.

8. Raramente hay una comunicación verbal directa – el proceso normal es a través de la oración.

9. Todas las oraciones son contestadas de una manera u otra, sin embargo, una persona no va a recibir todo lo que pide.

10. Todas las respuestas y cumplimiento de peticiones serán, por supuesto, de acuerdo a la Voluntad del Padre de la Grandeza.

Segunda Lectura: Karuzuta d’Mar Mani Capítulo 50

1. Oí el llanto del Médico*, la voz de un exorcista venía hacia mí: “¡Despierta, alma luminosa, del sueño en el que has caído!

* [el Salvador]

2. Oh hombre en cuyas manos hay riqueza, ¿por qué estás dormido en este sueño? ¿Por qué no te levantarás temprano para dar gloria a las Grandes Vidas, antes de que el Acusador* ha salido y se ha sentado al lado del Juez y escuche la palabra del acusador y seas llevado y azotado?

*[la maligna]

3. Los Seres Celestiales se extienden por toda la tierra para que puedan contestar a cualquier llamada – porque todos los que llaman con sinceridad y en verdad serán escuchados.

4. Oh, hermanos míos, alzad vuestros ojos a la Tierra de la Luz; veréis al Amigo de la Justicia de pie más allá de este mundo, veréis al Grande de las Glorias* de quien todas las almas proceden desde el principio, y también volverán a la Luz y ascenderán a ella al final.”

*[Il’Ya, Dios]

5. El Gran Médico dice: “¡Oh Alma, ¿de dónde eres? Eres de lo alto, eres un extraño para el mundo, un extranjero para la gente en la tierra; ¡en lo alto tienes tus hogares, tus tiendas de campaña de alegría!

6. ¡Tú eres un extranjero aquí, alojado en un cuerpo corrupto de la tierra! Los días de tu vida huyen de ti; ¿por qué pierdes tu entusiasmo en vano en las cosas terrenales y dejas detrás de ti todas esas del cielo?

7. ¡Has pasado tu vida hundido bajo las ansiedades y preocupaciones del mundo, desgastándote debido a dolores y aflicciones!

8. Durante cuántos días, entonces, ignoras lo que haces en la ignorancia, mientras trabajas todo tu tiempo por nutrir tus cuerpos – ¡sin embargo, no te has preocupado, Oh pobre, de qué manera puedes salvarte!

9. Lloras y derramas lágrimas por un hijo o un amigo cuando muere; ¡sin embargo, el pensamiento de tu propia partida no entra en tu corazón! ¡Has hecho del mundo un arpa para ti mismo, haciendo música continuamente!”

10. El Médico dice: “Oh Alma, eres la oveja que ha vagado por el desierto; tu Padre (el Espíritu Viviente) te busca, tu Pastor vela por ti; ¡Oh Noble despreciada, tu Rey te busca! ¿Dónde están tus prendas angelicales, tus ropas que no envejecen?

11. ¿Dónde están tus guirnaldas brillantes, tus coronas que no caen? ¿Quién ha cambiado por ti tu hermosura, la moda de tus parientes, el sello de tus Padres?

12. ¡Muévete, Oh alma viendo en las cadenas duraderas, y recuerda el ascenso al Aire alegre porque la dulzura de la carne, el cuerpo lleno de oscuridad, es un señuelo mortal! ¡Bebe del agua de la memoria, arroja lejos de ti el olvido!

13. ¡El herido que desea la curación, que venga al Médico! ¡Oh Alma, no te olvides de tu Ser verdadero, ni te desmayes, ni sufras demasiado!

14. Mira, las Naves* están ancladas para ti, las Barcas están en el puerto; ¡toma tu carga a bordo y navega hacia tus hogares!”

* [metafóricamente la Luna y el Sol, carruajes espirituales refiriéndose a la salvación]

Tercera Lectura: Igeret Yakub d’Maninaye Capítulo 4

1. ¿De qué sirve, hermanos míos, si alguno dice que tiene fe; y no tiene obras? ¿puede su fe hacerle vivir?

2. Y si a un hermano o a una hermana les falta la ropa y la comida necesarias para el día, y alguno de vosotros les dice, Shlama Lukh, abrigaos, y llenaos de comida; pero no les dais lo que el cuerpo necesita, ¿de qué sirve?

3. Así, del mismo modo, la fe por sí sola, sin obras, es una cosa muerta. Porque un hombre puede decir: tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré a ti, mi fe con mis obras.

4. Tú crees que hay un solo Ilaha; haces bien; los demonios también creen, y tiemblan. ¿Sabrías, hombre débil, que la fe sin obras es una cosa muerta? A través de las obras un hombre es justificado, y no sólo por la fe.

5. Así como el cuerpo sin el espíritu está muerto; del mismo modo la fe sin obras está muerta.

Oración después de haber Leído y Estudiado el Libro Sagrado

Dios Santo, Padre de la Grandeza, Señor de los Cielos Supremo, por favor dame la fuerza para que el conocimiento que reciba a través del Libro Sagrado se extienda a todos los pueblos a lo largo de toda la tierra, en cada isla, dentro de cada nación y sobre todas las montañas. Que tu Nombre sea alabado y glorificado por todas las lenguas de todas las naciones. Amin.”

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