La Oscuridad Invade el Reino de la Luz

Ahora después de muchas eras la Materia fue dividida contra sí misma, y sus frutos uno contra el otro; la Materia se hizo desordenada, y produjo y aumentó y siguió emanando muchos Poderes. Entonces, después de haber aumentado, siguió adelante, sin saber la existencia del Bien; y cuando la Guerra había comenzado, y algunos estaban persiguiendo mientras que otros estaban siendo perseguidos, cuando se elevaba más y más, vio a la tierra y a la luz del Bien a la vez;, en el transcurso del conflicto la Oscuridad pasó más allá de sus propias fronteras.

 

Así que después de que cada uno de ellos había llegado a conocer al otro, y la Oscuridad había empezado a contemplar la Luz, habiendo adquirido una pasión por lo mejor, siguió hacia adelante para mezclarse con ella, con el fin de alcanzar lo que no era suyo, e incluso deseó ocupar este Origen, despojando a Dios. Moviéndose irregularmente, pues tal forma está de acuerdo a su naturaleza, la Materia llegó al lugar de Dios, o a la Luz y el Brillo y todas esas cosas, y decidió seguir adelante, por así decirlo, con una cierta prisa, tomando esto como una prueba de su familiaridad con la Luz.

 

Por lo tanto la Materia se precipitó, con los demonios y los fantasmas, y el fuego y el agua, en contra de la Luz que había aparecido. Después de haber mirado a la Luz, comenzaron a disfrutarla y a admirarla, y a proponerse sobre pelear en contra y apoderarse de ella sin demora, y sobre mezclar su propia oscuridad con la Luz.

 

Cuando el Rey de las Tinieblas había decidido subir a la Región de la Luz, a continuación las Cinco Glorias se estremecieron, y Dios estaba alarmado por la carga de la masa; porque Él no tenía fuego para atacar con rayos y relámpagos, ni agua para causar una inundación, ni el hierro, ni ninguna otra arma que pueda ser concebida. Entonces Él decidió vengarse de esta Materia aunque no tuviera el mal con que castigarle porque no hay ningún mal en la Casa de Dios

 

– Capítulo 2 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


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