La Luz de Adamas

El tercer Guardián es el Diamante de la Luz indomable, quien es la Percepción que anda sobre la fundación temblorosa de la tierra que está colocada en medio de los mundos, ese Dios de Visbed quien está de pie sobre esta tierra, que controla la Materia y su autoridad reina del firmamento hacia abajo incluso a la tierra; y él ha impregnado por su autoridad la Esfera y los mundos del Aire, junto con los cuatro otros mundos que están colocados sobre la tierra. Él es la Alegría, el Mensajero victorioso que somete a los demonios, junto con sus Dioses y sus Ángeles, a los cuarenta Mensajeros hercúleos y las siete Columnas, cada una de las cuales apoya y defiende de forma individual el mundo celestial y representa totalmente la forma del Conquistador de los Demonios.

 

Ahora, cuando el Pecado que brotó de los Gobernantes, que es la Materia, había bajado a la tierra, formó el árbol y lo puso dentro de la madera de los mismos y formó a las frutas, luego los Malnacidos bajaron y moldearon la formación de la carne también en la guardia del Diamante. Los Gobernantes formaron a Adán y Eva por medio de la energía del Pecado que les había entrado en los frutos, lo diseñaron de acuerdo con la imagen del Elevado para que por medio de ellos pudieran reinar en el mundo. Llevaron a cabo todas las obras de deseo en la tierra, el mundo entero estaba lleno de sus deseos; así es también como persiguieron a las iglesias y mataron a los Mensajeros y a los Justos, a veces de generación en generación.

 

Uno de ellos fue la Gigante del mar, la que fue barrida de la Esfera, lo que causó que el mar la aceptara; su propio deseo fue su formadora y la formó a ella sóla en una naturaleza que es la raíz de la muerte. Pero cuando subió en el Mar para que pudiera estropear las obras de la gloriosa Fuente de la Vida, el Diamante de la Luz fue inmediatamente enviado contra ella, el gran Maestro de la Fuerza; él la derrocó en las regiones del Norte entre los dos montañas en el lugar que él había preparado para ella, la pisó, puso su pie en ella hasta el fin del mundo; y ahora tiene al Dragón masivo dentro de una montaña, vencido y derrotado.

 

– Capítulo 21 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


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