La Agonía de la Muerte

Uno también tiene que morir al fin; como una sombra de su cuerpo se acuesta, sus bienes materiales siguen siendo retenidos de él. Diez mil demonios vienen, negros demonios rondan, la oscuridad de la noche presiona sobre los que mueren, la opresión les viene a ellos; sentados en el pecho, los demonios les hacen soñar.

 

Una demonio falsa canosa peluda viene, la nube negra es como su color; siempre con las cejas horribles, su mirada es como una carnicería sangrienta, sus tetas ennegrecidas son como un clavo afilado. Una nube gris se levanta de la nariz, de su garganta sube humo negro; el pecho es totalmente compacto con una multitud de serpientes, su cabello es una víbora; su dedo es del todo afilado y venenoso. Ella se apodera del Alma errante; golpeando su cabeza, ella la sumerge en el infierno. Los demonios que se encuentran en el infierno se apoderan de ella, los demonios malvados vienen, se la quedan para sí mismos. Allí ves muchos espíritus de las tinieblas, a los cuales implorar cercano a la muerte es un sin sentido.

 

— Capítulo 67 del Evangelio del Profeta Mani, Edición Duncan Greenlees

 


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