Es Amor Infinito y Dulzura

¡Dios, Dios, Dios! ¡Precioso es Dios, Dios, Dios! ¡Dios, Dios mío! ¡Dios! ¡Me lancé a la profundidad del Abismo deseando comprender Tu profundidad; me bañé en la amplitud del Mar deseando comprender Tu amplitud! ¿Quién te puede comprender, y quién es capaz de entenderte, mi Señor? ¿Qué luz voy a encontrar y compararla con Tu fragancia? ¿Dónde hay una Madre amable para comparar con mi Madre, el Amor? ¿Dónde un Padre bondadoso para comparar con mi Padre, Cristo? ¿Qué miel es tan dulce como este Nombre, la Iglesia?

 

Mi Mente no ha dejado de pensar en Tus maravillas;

 

Mi Pensamiento no se ha desviado de buscar Tus secretos;

 

Mi Conocimiento no se ha movido de aspirar a Tus misterios;

 

Tampoco se ha desviado mi Consejo de buscar tras Tus maravillas;
 

Mi Intención la he enviado hacia arriba deseando comprenderte a Ti, mi Señor

 

He probado un sabor dulce; ¡no he encontrado nada más dulce que la Palabra de la Verdad!

 

He probado un sabor dulce; ¡no he encontrado nada más dulce que el Nombre de Dios!

 

He probado un sabor dulce; ¡no he encontrado nada más dulce que Cristo!

 

¡Prueba y date cuenta de que el Señor es dulce!

 

– Capítulo 94 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


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