El Alma Entra en la Materia

Entonces el Padre de la Grandeza reflexionó y dijo: “De estos cinco mundos Míos no voy a enviar a las Cinco Glorias (ni siquiera una) de ellos a la Guerra, porque fueron creadas por Mí para el descanso y la paz, pero yo Mismo saldré y veré a esta revuelta”. Él ideó el plan contra la Materia sólo porque había deseado el Bien, para enviar por ese motivo hacia la Materia un cierto Poder que se llama el Alma, que deberá penetrarla enteramente. Ahora bien el Alma en los hombres es una parte de la Luz, mientras que el Cuerpo es de la Oscuridad y obra de la Materia; y estos son los nombres del Alma: Mente, Pensamiento, Intención, Consideración, Razón.

 

Para que no haya más mal por ella pero para que todas las cosas sean buenas, habiendo tomado una cierta porción de la Luz, Él la envió como una especie de cebo y anzuelo para la Materia – un Poder del Bien, todavía sin ser Luz sensible sino un emanación de Dios. En primer lugar, el Padre de la Grandeza llamó a la Madre de la Vida, y a continuación la Madre de la Vida evocó al Primer Hombre; entonces el Primer Hombre llamó a sus cinco Hijos, como un hombre que se coloca la armadura para la guerra. Ante él salió un Ángel llamado Nahashbet, sosteniendo una corona de la victoria en su mano – entonces el Primer Hombre extendió la Luz delante de él. Luego cuando el Rey de las Tinieblas lo vio, reflexionó y dijo: ¡”Lo que yo estaba buscando de lejos lo he encontrado de cerca”! Para la Materia, habiendo mirado al Poder enviado, anhelaba por él como un corazón dulce, estaba encaprichada con el Poder como totalmente olvidadiza de su propia naturaleza. Mientras tanto el Mal seguía todavía avanzando y esforzándose y llegando más cerca de la Luz, y estaba abierta y se extendida más allá de ella.

 

El Primer Hombre se entregó a sí mismo y a sus Cinco Hijos en los cinco Elementos como alimento para los cinco Hijos de la Oscuridad, al igual que un hombre que tiene un enemigo mezcla un veneno mortal en un pastel y se lo da a él. Entonces, pealeando contra él a cambio, los Gobernadores de las Tinieblas cargaron, arrancaron de la Luz, tragaron lo que había sido enviado, devoraron de su panoplia lo que era el Alma y la distribuyeron a sus propios Poderes. Después de haber comido estos, la inteligencia de los cinco Dioses Brillantes fue robada de ellos, y ellos eran como el hombre mordido por un perro rabioso o una serpiente, debido al veneno de los Hijos de la Oscuridad.

 

Así que de esta manera fue el Alma mezclada con la Materia, una cosa diferente con otra diferente, y en la mezcla el Alma ha llegado a sentir con la Materia, y ha sido encadenada y, por así decirlo, atrapada en una especie de trampa.

 

– Capítulo 3 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


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