Creación del Cielo y las Luminarias

A continuación el Espíritu Vivo ordenó a tres de sus Hijos, uno para matar y el otro para despellejar a los Gobernantes, Hijos de la Oscuridad, y para entregarles a la Madre de los Vivos. La Madre de los Vivos extendió los cielos con sus pieles e hizo diez cielos, mientras que sus cuerpos fueron arrojados a la Región de las Tinieblas e hizo ocho tierras. Entonces, este Espíritu Vivo creó el universo y, habiendo traido a los otros tres Poderes y bajado abajo, él llevó a los Gobernantes y los fijó en el firmamento, que es su ámbito.

 

Luego los cinco Hijos del Espíritu Vivo fueron cada uno de ellos alistados en su obra: el Titular del Esplendor, que sostiene a los cinco Dioses Brillantes por sus cinturas mientras que los cielos se extienden por debajo de sus cinturas; el Soporte, que se arrodilla sobre una rodilla y soporta las tierras; y después de que los cielos y las tierras fueran hechos, el Gran Rey de Honor se sienta en el centro del cielo y vigila a todos.

 

Después de haber crucificado a los Gobernantes en la Esfera, el Espíritu Vivo mostró entonces sus formas a los Hijos de las Tinieblas, y de la Luz que ellos habían tragado de estos cinco Dioses Brillantes él refinó la luz e hizo el Sol y la Luna. De la Materia retiró cuánto Poder no había sufrido casi nada de la mezcla, que a pesar de la mezcla conservaba su propia virtud; de modo que el Sol y la Luna entraron en vigor, las Luminarias que son restos del Alma. Pero lo qué había llegado a tener un daño apreciable se convirtió en Estrellas en más de un millar y el cielo que todo lo abarca. De la Materia, entonces, de la cual el Sol y la Luna fueron creadas, la parte fue expulsada del universo, y es aquél Fuego que arde en efecto pero de manera oscura y tenue como la Noche.

 

Luego de nuevo la Materia por sí misma creó a las plantas; y en los demás elementos, tanto vegetal como animal, en estos el Poder Divino se mezcla de manera desigual. Ahora el Espíritu Malvado por previsión sabía que la Luz, siendo atraída por el Sol y la Luna, no tardaría en ser purificada y liberada, por lo que planeó este microcosmos, como la humanidad, el ganado y otras criatures, como una copia exacta del Macrocosmos, junto con el resto de la creación encarnada. El mundo es una formación corporal del Espíritu Malvado, formado por los elementos corporales del Espíritu Malvado; de la mezcla de las dos Naturalezas, es decir, del Bien y del Mal, el mundo se ha hecho.

 

– Capítulo 5 del Evangelio del Profeta Mani, Edición de Duncan Greenlees

 


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